MANUAL MUNICIPALISTA DEL BUEN SALVAJE

 

Catálogo de Buenas Prácticas dirigido a l@s Concejal@s  que se incorporan por primera vez a los Ayuntamientos tras el 24 de mayo de 2015

 

1. Lo primero que hay que hacer cuando se entra en un Ayuntamiento es aprender dónde están las puertas y cómo se abren. Más allá de la política hay que presentarse e intentar mantener una buena relación personal con el Secretario, el Interventor y los Jefes de Departamento. Ellos son las fuentes de información oficiosas más relevantes. Hay que tener amigos hasta en el infierno e incluso entre los funcionarios municipales.

 

2. De las elecciones de mayo de 2015 han salido mayoritariamente Corporaciones locales sin mayorías absolutas. Los Gobiernos se han establecido mediante acuerdos o en situación de minorías mayoritarias. De manera generalizada además en los municipios inferiores a 25.000 habitantes hay candidaturas independientes o distintas a las de implantación estatal. Si no hay mayoría absoluta, todo es negociable. La prioridad número uno consiste en lograr una buena negociación a la hora de establecer la composición, asignación de recursos económicos y de cargos de confianza de los Grupos Municipales. De estos acuerdos va a depender mucho el resto. Si no se resuelve bien este asunto, el resto de la legislatura va a consistir en estar permanentemente meando contra el viento.

 

3. Urbanismo y Hacienda son los dos sistemas fundamentales de la gestión municipal. Si podemos disponer de un técnico, que sea un abogado con conocimientos de urbanismo, o profesional equivalente. Si son dos, un economista o profesional con conocimiento equivalentes. Lo primero que se suele reclamar es una secretaria administrativa, pero es más importante tener técnicos que administrativos. El trabajo de estos últimos se puede autogestionar. El de los primeros, no.

 

4. Una vez se inicia la legislatura, el 99 % de los problemas son de carácter legal, vinculados al funcionamiento de la Administración Local y particularmente al derecho a la información de los concejales. Si se dispone de un técnico cualificado tenemos la solución. Si no, hay que establecer un convenio de asesoramiento con una consultora externa que nos garantice un buen servicio a coste asumible. Es más importante gastar el dinero en esto que en cualquier otra cosa. Si no, pasarán las semanas y los meses y nos encontrarán pidiendo limosna en la puerta de las iglesias.

 

5. El primer año de legislatura, el objetivo fundamental consiste en hacer funcionar al Grupo Municipal. Aunque en el ámbito político los concejales son los únicos protagonistas, de puertas adentro conviene implicar a los técnicos que tengamos alrededor en el debate sobre los asuntos que estén sobre la mesa. El Grupo Municipal no funciona si no hay una mecánica de funcionamiento: Reuniones semanales, orden del día previamente señalado, adopción de acuerdos, ruedas de prensa… Si esta dinámica no existe, en seis meses no hay Grupo Municipal, sino una serie de concejales llorando por las esquinas y tirando piedras en la calle cada uno por su cuenta.

 

6. Todo colectivo se expresa a través de un liderazgo y en el Grupo Municipal el líder es el Portavoz. Hay que reforzar su papel y su proyección pública, no debilitarla desde dentro. Un buen portavoz municipal es un valor añadido a las siglas. No está reñido con el trabajo colectivo. Un grupo fraccionado, en el que cada concejal hace de portavoz de su propia fracción es el principal regalo que le podemos hacer al enemigo. No es obligatorio que el Portavoz sea un macho alfa ni agustina de aragón, pero el liderazgo suma, no resta.

 

7. La prioridad en los primeros seis meses de la legislatura es poner en pie y engrasar las piezas del Grupo Municipal. La prioridad en los tres años siguientes es tener iniciativa política. La prioridad en los últimos seis meses es tener estrategia electoral de cara a las nuevas elecciones.

 

8. Para la mayoría de los concejales, el primer debate sobre los Presupuestos es un mal trago y muchos las pasan más putas que caín. Hay que enfocar este debate con cierta distancia. Lo primero que tenemos que hacer es aprovechar la ocasión para, por así decirlo, hacer un máster acelerado sobre las tripas del entramado municipal. Aprender exactamente qué significa cada uno de los conceptos: Inversiones reales, transferencias corrientes, pasivos financieros, ingresos patrimoniales, enajenación de inversiones reales… Los Ayuntamientos además y en la mayoría de los casos han creado organismos autónomos y empresas municipales que funcionan como sociedades mercantiles, lo que exige unos ciertos conocimientos económico-financieros.

 

9. Por todo ello la formación en municipalismo es básica. Hay que asistir regularmente a lo largo de cuatro años a Jornadas y Cursos de Formación de los muchos que se organizan. Un concejal o concejala que no domine los conceptos básicos del urbanismo (Plan Parcial, Plan Especial de Protección, Plan de Actuación Urbanística, Estudio de Detalle…) va a mostrarse inseguro en los debates. Si en un Ayuntamiento alguien dice que el tipo impositivo del IBI para 2016 será del 0,85 para los bienes urbanos y del 0,75 para los bienes rústicos, hay que saber traducir esto. En los Ayuntamientos no se legisla, no se discuten las Leyes. Son maquinarias ejecutivas, de tomar decisiones. Es imprescindible adquirir una cierta formación técnica. Ser tonto y concejal o concejala es incompatible. Está en la biblia desde hace miles de años.

 

10. A partir de ahí empieza propiamente la legislatura. Lo fundamental aquí es tener iniciativa política. Sobrevivirán en el tiempo quienes sean capaces de forma sistemática de traducir las reivindicaciones de la calle en propuestas institucionales. Hay que saber jerarquizar y priorizar. No podemos estar en todos los guisos. Hay que elegir dos, tres, cuatro asuntos, muy vinculados al perfil político propio y mantenerlos vivos durante meses.

 

11. Hay que saber comunicar a los ciudadanos lo que hacemos. Si nuestras iniciativas se quedan entre las cuatro paredes del Ayuntamiento es como ir a mear y no echar gota. Rueda de prensa, presencia en los medios de comunicación, embuzonamientos de escritos dando cuenta de nuestra actividad, asambleas de colectivos ciudadanos, contacto directo con la gente en la calle… Las redes sociales….

 

12. Con frecuencia, la acción deliberadamente obstruccionista del equipo de gobierno hará que nos planteemos recurrir a los tribunales. En ningún caso vía contencioso-administrativa. Es un proceso largo y costoso, que se revuelve cuando los protagonistas del mismo han desaparecido de la escena municipal y además las decisiones son ya irreversibles. El instrumento jurídico por excelencia es la demanda penal por prevaricación. Los jueces son muy receptivos a este tipo de demandas. La obstrucción deliberada al derecho a la información de los concejales es fácil de argumentar. Hay centenares de sentencias firmes de inhabilitación de Alcaldes y concejales por este motivo. La astucia no es anticonstitucional.

 

13. Ser concejal es en muchos casos un trabajo solitario, con poca cobertura por parte de la organización. Las convicciones morales y la tenacidad son esenciales. Casi nadie va a agradecer el trabajo realizado y con toda seguridad un día los compañeros y compañeras de la organización pondrán a otra persona después de sodomizarte en público. La mentalidad correcta es hacer bien el trabajo sin esperar nada a cambio.

 

14. Por encima de cualquier otra consideración, el ciudadano exige hoy a sus posibles representantes cuatro virtudes innegociables: honradez individual, austeridad en el gasto, cercanía a la gente y transparencia en la gestión.

 

El ciudadano medio parte hoy de la base de que un político es un corrupto y acierta totalmente, vamos a hablar claro. El reto no consiste solo en ser honrado, sino en parecerlo y demostrarlo con hechos. La gente no reclama ahora mismo grandes proyectos; por el contrario, exige una austeridad total a la hora de decidir el gasto público, porque sabe que lo financia con sus impuestos. El perfil del político atado no ya al coche oficial, sino a la mesa de su despacho, causa un gran rechazo social. La gente demanda transparencia, una explicación convincente de los ingresos gastos y proyectos de su Ayuntamiento.

 

15. Hay que poner en primer plano el carácter político del municipio, en cuanto institución que constituye el referente básico para la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos. La autonomía local no es una cuestión referida a la suma de asuntos de carácter local; es una noción cualitativa que expresa la condición de la organización política: el gobierno local puede y debe intervenir en todos aquellos asuntos que afecten a la comunidad. Esto suena a innovador, pero en realidad viene de la baja edad media.

 

16. Durante tres décadas, en España se han ganado las elecciones haciendo obras y creando infraestructuras. Ahora se impone el discurso y la práctica de la austeridad, la acumulación de modestas y bien medidas actuaciones vinculadas al bienestar social frente a los grandes proyectos de referencia.

 

La potencialidad de un pueblo o ciudad comienza a partir de un casco central histórico habitado y rehabilitado. Y requiere un crecimiento agrupado que permita contemplar el municipio como un todo y no como una agrupación de partes.

 

17. La calidad de vida en la ciudad depende de tres factores básicos: Empleo, acceso a la vivienda y tiempo utilizado en los desplazamientos domicilio-trabajo. En todos los casos nos encontramos con un sistema de competencias autonómicas y del Estado. De manera que hay que hilar muy fino a la hora de elaborar los iniciativas.

 

Las propuestas tienen que atender a cuáles son las reivindicaciones ciudadanas en cada municipio y a las necesidades objetivas de cada localidad, pero de forma homogénea para el conjunto de Estado tienen que ser muy fuertes en cuatro ámbitos clave: Urbanismo, medio ambiente, servicios sociales y participación ciudadana.

La planificación urbanística vía Planes Generales y la gestión urbanística del territorio son el verdadero poder de un Ayuntamiento. Ahí es donde se decide el modelo de ciudad y el perfil de las actividades económicas de la mayoría de sus habitantes. La crisis económica va a permitir proponer lo que era muy difícil plantear en los años de expansión: Un urbanismo sostenible basado en la austeridad radical a la hora de hablar del crecimiento de la ciudad. Después de la orgía de recalificaciones urbanísticas de los últimos quince años, cobra sentido plantear un urbanismo de crecimiento residencial cercano a cero y una nueva reclasificación general del suelo urbanizable. La crisis no es una coyuntura histórica, tiene carácter estructural. Necesitamos perfilar otro modelo de ciudad vinculado a la austeridad.

 

Uno de los problemas esenciales a solucionar desde el punto de vista de la calidad de vida es el medio ambiente. Las ciudades sin coches son más habitables en todos los aspectos y más accesibles. La rehabilitación y reurbanización de los cascos urbanos y los nuevos barrios de expansión residencial del municipio pueden ser planteados con un precio de inversión en movilidad netamente menor, con un sistema de transporte menos costoso de administrar, economizando significativamente en energía y con un paisaje urbano mejorado. Un municipio sin coches es menos caro de gestionar que un municipio motorizado en términos puramente monetarios. El predominio del coche en el interior de las ciudades no es una designación divina, no está en los santos evangelios, ni en el manifiesto comunista, ni responde a las leyes inexorables del mercado, sino una estrategia urbana equivocada y por lo tanto rectificable en los términos de gradualidad que el sentido común determine en cada localidad.

 

Las políticas sociales municipales han entrado en bancarrota en el último periodo, lo que constituye una buena oportunidad para marcar diferencias. El municipio, pueblo o ciudad, en su fase de crecimiento y desarrollo refleja rasgos de vitalidad, energía, riqueza y aparente bienestar. Pero en las fases de contracción, crisis y recesión se perciben con claridad los desequilibrios. El único antídoto contra esta grave disfunción es una intervención masiva, intentando proteger a las personas más expuestas y vulnerables

 

Sobre la participación ciudadana en la gestión municipal se ha escrito y dicho de todo desde las primeras elecciones municipales de 1979. El municipio, la ciudad, tiene sus raíces en las costumbres y hábitos de sus habitantes; además de una organización física posee una organización moral ¿Qué es la cultura de la proximidad? Las relaciones de vecindad constituyen la base para la forma de asociacionismo más simple y elemental que existe en la organización ciudadana. El vecindario es una unidad social que, por la clara definición de su entorno, de su integridad orgánica y de sus relaciones inmediatas, se puede considerar como espíritu social. La conexión política entre institución política y vecindario es la clave de la participación ciudadana. 

 

18. Cuestión importante en la que se suele hacer demagogia a espuertas y en muchas ocasiones el ridículo, es todo lo relativo a la Hacienda municipal y particularmente todo lo referente a los impuestos, tasas y precios municipales. Aquí está la línea que separa a los idiotas (mayoría) del resto.

 

Deberíamos grabar a sangre y fuego un principio absolutamente: No es posible desarrollar programas de redistribución de la renta hacia los sectores más desfavorecidos de la sociedad sin una potente política fiscal aplicable con factores de progresividad al conjunto de los ciudadanos. Cobrar impuestos no es un ejercicio propio de asesinos en serie. Es un requisito básico para que funcione el Estado de Derecho.

 

Los principales impuestos municipales admiten la introducción de componentes de progresividad fiscal. Las tarifas del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), del Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (IVM), del Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras (ICO) y del Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos (IPV-Plusvalía) admiten la aplicación de coeficientes de ponderación y progresividad en el ámbito de las competencias municipales. Tasas y Precios públicos admiten también factores de gradualidad vinculados a aspectos territoriales, económicos o sociales. Pero no es suficiente con que paguen más quienes más tienen. Tiene que aplicarse una política fiscal dirigida al conjunto de los ciudadanos para obtener los recursos que nos van a permitir desarrollar programas potentes de redistribución de la renta hacia abajo.

 

La congelación de impuestos o bajada de la presión fiscal con carácter generalista es por definición una política instalada en la mentira

 

19. Las Corporaciones Locales que heredamos de las elecciones municipales de mayo de 2015 están en su inmensa mayoría comiendo mierda, al borde de la quiebra técnica. Un Ayuntamiento-tipo en España en estos momentos dedica el 40 % de sus ingresos a pagar la nómina, otro 40 % a hacer frente a la deuda financiera y los pagos atrasados y pendientes de proveedores y el 20% restante a gastos propiamente dichos en cada ejercicio, de los cuales solo una pequeña parte son inversiones. Que nadie prometa atar perros con longaniza. La austeridad en el gasto no es la mano que mece la cuna. Es el big-bang del futuro.

 

20. El mapa municipal en España está compuesto por 8.117 Ayuntamientos, 1.021 Mancomunidades, 81 Comarcas y 3.720 Entidades locales menores. Según el INE solo existen 1.315 municipios con más de 5.000 habitantes. Aquí podríamos distinguir tres situaciones diferenciadas: Las 62 ciudades o municipios de más de 100.000 habitantes, los 335 municipios entre 20.000 y 100.000 habitantes y las 918 localidades entre 5.000 y 20.000 ha

 

En esos 1.315 municipios de atención prioritaria viven 41 de los 47 millones de habitantes que constituyen la población española según el padrón de 2010. Este escrito va dirigido a los cargos que forman parte de estas Corporaciones Locales.

Los pueblos por debajo de 5.000 habitantes son otra realidad que necesita un documento distinto a éste.Se me abren las venas sólo con pensar que tendría que escribirlo.

 

21. Y finalmente, una pequeña moralina: Durante muchos años constituyó santo y seña la siguiente afirmación: “La moralidad de un político en el cumplimiento de la ley”. En condiciones normales sobran razones para pensar que esto quizás debería ser así. Pero hoy este planteamiento ha quedado superado por los acontecimientos que marcan la actualidad, por la realidad política. Un candidato o candidata elegido el 24 de mayo debe saber que los ciudadanos le van a exigir que dé cuenta de lo que tiene y de lo que gana; y debe aceptarlo. Lo mismo ocurre con las asignaciones recibidas por el Grupo Municipal. Una rendición de cuentas anual a los electores, a través de los órganos de expresión de la formación y de los medios de comunicación constituiría una buena práctica. Un documento que podría incluir una breve declaración patrimonial, la declaración anual de la Renta y el destino de las asignaciones al Grupo Municipal.

 

En estos momentos la opinión pública es absolutamente demoledora con los políticos, y es necesario desarrollar medidas de choque para combatir esta tendencia. No es necesario ser dios ni la virgen María, pero hay que ser honrado y no tener miedo a contar quien fué en realidad nuestro padre.

 

1 de septiembre de 2015

 

 

Francisco Herrera

Presidente de la Fundación de Iniciativas Locales