Scan20002ANABEL GONZÁLEZ, FEMINISTA

 

El 30 de septiembre de 2011 falleció en Madrid Anabel González Gárate, Secretaria del Patronato de la Fundación de Iniciativas Locales, víctima de un cáncer de pulmón que le habían diagnosticado apenas cuatro meses antes y que tuvo un desarrollo explosivo.

 

Había nacido en Madrid en 1953 y formó parte activa de la generación de hombres y mujeres que construyeron la democracia española durante la transición.

 

Feminista cuando el feminismo era un movimiento absolutamente minoritario, fue autora de los libros “El feminismo en España Hoy” (1979) y “Los Orígenes del Feminismo en España” (1980) que treinta años después aun son reseñados en Internet como referencia de aquel momento y en ese ámbito. Militante y activista del Frente de Liberación de la Mujer (FLM), la organización más influyente en el debate ideológico en Madrid en aquella época y miembro del Consejo de Redacción de la revista “Desde el Feminismo”.

 

Se incorporó al PCE en 1976, siendo Redactora Jefe de la Sección Madrid de “Mundo Obrero”, y mantuvo su militancia hasta 1999.

 

Directora durante cinco años de la revista “A Priori” que en los 80 y 90 fue pionera en España en el estudio de los movimientos sociales emergentes desde una perspectiva sociopolítica.

 

Cofundadora de la Fundación de Iniciativas Locales y la Fundación para el Progreso de Madrid, entidades sin ánimo de lucro de carácter municipalista surgidas en 1999 y 2000 y actualmente en progresión. Secretaria del Patronato de ambas organizaciones, Apoderada y alma Mater en la programación anual del plan de actividades.

 

Madrileña de nacimiento, madrileña por vocación y devoción, llevaba la palabra Madrid en el ADN. Lectora compulsiva, manejaba todas las claves de la literatura contemporánea. Ya no encontraba libros que leer. Intelectualmente hablando, era un lujo estar a su lado.

 

El feminismo, el Partido Comunista y Madrid, estos fueron los tres referentes externos de su vida. Una vida intensa, que le permitió conocer centenares de ciudades y lugares en los 60 países de los cinco continentes que visitó a lo largo de más de tres décadas.

 

Quienes la conocieron siempre vieron en ella lo que era: Una mujer tenaz de principios sólidos, culta, activa, generosa y comunicativa. La vida al final no le dio ninguna oportunidad de luchar contra una enfermedad que prácticamente la asaltó. Pero supo caer con grandeza, con entereza y con serenidad, sin derrumbarse moralmente en ningún momento.

 

Tuve la enorme suerte de conocerla el 19 de marzo de 1977 y de compartir con ella una vida hermosa. Aunque la violencia de una enfermedad imparable haya arruinado nuestro proyecto de vida en común, yo nunca podré decirle adiós.

 

FRANCISCO HERRERA